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lunes, 13 de junio de 2011

El yo y las circunstancias

Tú que me escuchas,
¡calla y atiende!


Sí, a ti te digo,
siéntate conmigo,
comparte mi copa y mi aliento,
no eleves tu crítica al cielo.


Yo sé lo que soy,
no pretendas erigirte en adalid de mi conciencia,
tampoco me abandones,
sin mí no existirías.


Yo soy yo,
juntos vivimos,
separados, moriríamos ambos.

domingo, 10 de abril de 2011

Crudo invierno

Cielo gris, nubes de otoño.
Principio del fin, comienzo del invierno.

Ramas que quieren reverdecer,
ascuas que se agitan en su agonía,
ramas secas, cenizas al fin.

Historias de la vida sin principio ni fin.

A su pesar, las nubes aguantan,
el frío se entretiene jugando a la oca,
pero es una pausa corta.

Mañana saldrá un tíbio sol,
pasado, aún será más tíbio.

Y no quiero pensar en el sol de la semana próxima.

Ilusiones de juventud que se marchitan en las sombras.

Sueños de vida eterna.
Desgracias de los hombres.+

Una noche más

Una noche más,
una de tantas.

Cielo oscuro, noche negra.

Jinetes cabalgan,
el cielo nublado, oscura la noche.

Sentido sin sentido,
luz sin sombra.

Los pájaros cantan, callan y se asombran.

Nace el nuevo día.

Nadie nota la falta, la vida sigue.

Juegan los niños en la plaza,
tocan las campanas sonido de muerte,
alguien nace a la vida, alguien nace a la muerte.

Vida sin sentido, sentido sin vida.

El sol alumbra,
calienta los huesos.

La muchedumbre comenta.

El muerto descansa.

12/06/10

Silencio en la noche

Silencio en la noche,
terapia de grupo.
Mil gritos salen del fondo, mirada perdida en el infinito.

Silencio ruidoso que todo lo inunda,
oscuridad luminosa que atrae la atención.

El reloj marca el devenir del tiempo,
impasible ante los hechos,
mecánico en su andar,
rítmico en sus tañeres.

Es hora de ennegrecer la vida,
de olvidar, aunque sea por por un instante, las tristezas del presente,
los pesares del futuro,
las desventuras pasadas.

Es hora de soñar,
soñar lindos sueños,
sueños que sueños son,
sueños que no son realidad.

Silencio en la noche,
los pasos callados hacia la muerte van.

Suena "Para Elisa" Beethoven.

Solo el silencio

Te vas,
 cual nebulosa oscura.
Te vas,
y no queda nada.
Sólo el silencio.

¿Dónde están las primaveras de nuestro amor?
¿Quién  o qué las sepulto?

Silencio solo, único, primigenio.
Creador de todo y de nada.
A ti volveremos
envueltos en túnicas de terciopelo, malherida el alma.

Silencio solo, sólo el silencio,
silencio silencioso que mata el alma,
único destino de los silenciosos, único destino del alma,
sólo el silencio, silencioso sólo.

"Oir los susurros en los paisajes del silencio" Beckett (Esperando a Godot)

Yo tenía escaso talento para la felicidad

Una de tantas

Noche oscura, dulces sueños.
Sol que golpea y


los sueños, sueños son


Los ojos cansados, ensagrentados, se entreabren,
duele la cabeza, la reseca lengua solicita piedad en  acuosa forma.


Un chavea asoma su cabeza por el cristal.

Me he enhiesto, arranco, me voy

¿A dónde iré?

Maniquí

Caminaba lentamente, paso acompasado, mirada huidiza, oscura.

Con gesto cansino, repetido tantas veces, levantó la cabeza y miró, y vio.

Sus ojos se abrieron como la cueva de los secretos al grito de "ábrete sésamo". Estaba ahí, delante de él, serena, mirándole directamente, desafiante.

Apenas alcanzó a distinguir su indumentaria; un ligero traspiés de su acompañante la arrojó sobre sus sorprendidos brazos. Su boca se clavó sobre sus babeantes labios.

Sintió un largo y dulce beso, profundo.

Pero, rápidamente, fue interrumpido por los portadores del maniquí:

¡Perdón señor!

El elefante y la hormiga

El agua corría mansamente,
el sol lucía en el orto del día,
se insinuaban alegres balidos de reconocimiento materno filial.
Pero, allí estaba ella, afrontando su destino.
La hojita se balanceaba alegremente, divertida.
Sus insinuantes eses lograban enamorar, entre gorjeo y gorjeo, al vigilante ruiseñor.
Pero, allí estaba ella, recorriendo de norte a sur y de este a oeste su limitada posesión.
Un ligero roce con una piedra del camino,
cielo santo, ¡qué placer!
una pequeña desviación en su camino,
nada que no estuviera escrito.
Continuaba su inexorable camino, y ...
la hormiguita recordaba la insinuante oferta del elefante:
"Si quieres ... , bájate las bragas"
Glu, glu, glu...