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viernes, 24 de junio de 2011

Obscenidades obscenas

Jóvenes del mundo.

futuros viejos, tercera edad, que seréis,
¿cómo osais tratarnos de tartanas?

¿Acaso no sentís el frío de la guadaña sobre vuestra garganta?
¿No sois asaz entendidos en la iteración de las historias?
Acaso, ¿os creéis promotores de nuestras desventuras?

Sabed que aquesto que hacéis con vuestros padres,
será la justa recompensa que tendréis de vuestros vástagos.

Entended que los viejos, vuestros viejos, también fueon galanes, mademoiselles,
zagales y zagalas con chiribitas en sus ojos,
insensatos seres ralos en pelo e ideas.

¡Y aquí estamos! Un tanto más curtidos,
una vez más,
repitiendo la historia,
ejerciendo de abuelos.

¡Loor a los ilustres abuelos!
¡Sensatez para los jóvenes!
¡Ingratitud para los ingratos!

miércoles, 22 de junio de 2011

Cosas bellas

Quisiera escribir lindas palabras,
quisiera escribir que escribo;
mas no siempre el decir es bien dicho y,
aunque parecerlo pudiera,
 prefiero aguantar la pluma para instantes más dicharacheros.


Mañana,
quizás, más que luego,
aparecerán los efluvios de noches toledanas.


Mañana,
quizás, muy antes
aparezca la resaca de voces melifluas, sibilinas y parteras de engaños.


Quizás,
sólo quizas,
en el ocaso del día,
sea capaz de alborear el sentir de mi alma.


Quisiera escribir cosas bellas

domingo, 12 de junio de 2011

Sueño

Sueño que llegas
¡acompáñame en mi postrer camino!

Haz de estos instantes una pócima divina.

Descubre mi incierto futuro,
regálame unos segundos de felicidad.

¡Sueño!
Veleidoso sueño que me acompañaste largo tiempo,
¡despiértame!

Quiero vivir los letargos de otros,
escalar las murallas asido a las largas trenzas de la parca,
alborear en los pechos de Venus,
despertarme en los brazos de Afrodita.

Sueño que estás,
déjame seguir soñando, ¡no me despiertes!
Haz de mi sueño una realidad eterna,
una vida sin principio ni fin.

No, me niego, reniego de los sueños,
dejadme ser yo,
simplemente yo.

martes, 12 de abril de 2011

EJECUTIVOS DE PACOTILLA

Cerró la puerta de su hogar con gesto exultante. Pulsó el llamador del ascensor mientras silbaba una alegre melodía. Alcanzó su coche y con un ligero movimiento de mano oyó rugir los caballos del mismo.

Ya en la calle, entre semáforo y semáforo, saludó a muchos que se llamaban amigos.

Al fín alcanzó su aparcamiento de directivo, tomó el ascensor y llegó hasta la engalanada oficina. Fue recorriendo lentamente todos y cada uno de los pasillos...

Ha recibido..., ha llamado, tiene una nota de..., reunión a las...

El sol comenzo a oscurecerse. Ella estaba al fondo. No supo qué hacer.

Alcanzó la puerta de su despacho, la abrió, se giró y allí estaba aún. Su boca permanecía cerrada pero su gesto era una enciclopedia viva.

Entró y cerró la puerta lentamente.
Se dirigio hacia el bonito ventanal: la ciudad lucía espléndida, extendió su mano en un gesto mecánico y sintió el dulce sonido del viento...

Con gesto acompasado subió en su sillón de directivo, colocó el pie en el alféízar  y se mezcló con el contaminado aire de la ciudad.

domingo, 10 de abril de 2011

El otro

De repente, te das cuenta.
Tu existencia es una nonada.

¿Qué sentido tiene la vida sin un más allá?
¿Dios? Llamésmolo como queramos.
¿Quizás la cercanía del fin?

No sé, quisiera saber, quisiéramos saber todos,
quizás así fuéramos mejores.

No deja de ser cierto que siento curiosidad, pero, también siento pena de abandonar mis pobres posesiones.

Yo, siempre yo.
¿Cómo sentir al otro?
Cuántas veces he sentido mi falta de amor.
¿Qué es el amor?
¿A quién he amado?
¿A quién amo?

Creo que soy egoista, creo que nadie me enseñó a amar.

¿Qué será necesario para cambiar este proyecto?

Sol tibio.

Sol tibio de primavera que anuncias la nueva vida,
dorado sol del estío que afianzas la madurez de los frutos,
complaciente sol del otoño que ofreces el fruto de tu trabajo,
relajado sol del frío invierno que calientas nuestros pobres huesos y propones un nuevo renacer.


Ciclos continuos en los que comienzan y acaban nuestras aventuras.
Sueños de algunos, desgracias ecuménicas.


Quisiera contar que cuento un lindo cuento.
Pero, sólo logro hilvanar historias de tristes viejos que, achacosos, "tosedores" y encubridores de sueños cuentan, imaginan, sueñan.


Quisiera ser que quisiera, ¿qué quisiera ser yo?
las olas que van y vienen lamiendo tu tersa piel,
el sol que cada día descubre tu nuevo renacer,
la luna que cada noche viene a tu cama mecer...


Pero, tristemente, soy un triste mortal destinado a perecer.

Ítaca

Siempre me he interrogado sobre mi capacidad de embelesar a gente inteligente.
Se ha producido a lo largo del tiempo y con gentes y ambientes muy diferentes.
Cuatro frases, cuatro silencios, me han abierto demasiadas puertas.
Una sóla acción o un momento desafortunado me las han cerrado definitivamente.
Pero, siempre, he encontrado una nueva rendija, nuevos ambientes en donde colarme.
Hasta ahora.
Y ahora, ese ahora maldito que siempre fue ahora, cuando debería ser pleno, me siento más vacío que siempre jamás.
Quizás, en mi gilipollez culta, me suceda como a Ulises que, en su búsqueda del vellocino, obvió que éste se encontraba en su Ítaca natal junto a su fiel Penélope (¡Qué gran canción de Serrat).
Quizás necesito inventar aventuras nuevas para seguir viviendo,
quizás sea el momento de abandonar este purgatorio...
quizás.
Sea como fuere, será.
Y a las ocho un bizcocho.

Robot

Robot que caminas sin sentido,
loco,
echa pie a tierra.

Mente turbia que elucubra fantasías,
¡para!

Lucha cuerpo a cuerpo,
 ¡Cobarde!

NOCHE LARGA

En mis largas noches de imsonnio voluntario te encuentras tú,
una tú que no eres tú,
una tú idealizada,
una tú lejana en el tiempo,
un yo sumido en un futuro sin futuro.

Mañana, cuando alboree el sol, será otro día, otro momento, otra circunstancia: nuestra circunstancia diaria.
Un día más, un día anodino, un día sin futuro.

Gracias a la nueva noche.

Futuro

Demasidas veces siento miedo del futuro,
demasiadas veces me acostumbro a vivir en él.

¿Por qué no disfrutar del presente?

Quizás por su facilidad y de mi necesidad de peligrosas aventuras por descubrir.

Odio el cálido climax presente.

Soledad

Era, soy y seré, bonitos tiempos a conjugar.
¿alguna vez he sabido conjugarlos?

Ayer, un ayer muy antiguo, mientras caminaba camino del lar,
sentí la soledad del ser,
la carga del ser,
la obligación del ser.

Desistí.

Prefiero no ser, estar.

Estuve, estaba, creo que estaré.

¡Ni soy ni estoy!

Compañía

Estaba solo y llegó,
maldita hora,
sigo solo pero mal acompañado.

Existir

Sentí que existía.
Falsa ilusión de iluso.
Simplemente estaba, pasaba por ahí.
Ella me capturó, dejé de ser.

Ser y estar

Creía que era,
pero era falso, sólo estaba.
Y, ahora, que entiendo la diferencia,
la diferencia entre ser y estar,
lloro.
Yo quiero ser, pero simplemente estoy.
¿cuándo seré?